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viernes, 3 de febrero de 2023

Semana Santa 1996

Archivo F.Gimeno Miñana

    Artículo de prensa publicado en el periódico Levante-El Mercantil Valenciano, en el año 1996, segundo año de mi presidencia de la Junta de Hermandades de la Semana Santa Manisera. Fue elegido Presidente de la Junta de Hermandades tras la Semana Santa de 1994, sustituyendo a Don Rafael Catalá Gimeno de la Hermandad de la Flagelación del Señor, que había sido elegido Presidente tras la Semana Santa de 1992. 

    La Junta de Hermandades era el único órgano que existía para la organización de los actos externos de la Semana Santa y todos los antiguos miembros de las Hermandades y aquellos que nos fuimos adhiriendo, estábamos juntos bajo el manto de este órgano que anteriormente a 1978 se había denominado Junta Central de Hermandades. 

    Tras la Semana Santa de 1995 se vió la necesidad de revivir cada una de las Hermandades, por lo que fueron creadas las distintas Juntas Directivas de cada Hermandad que bajo la coordinación de la Junta de Hermandades fueron dando vida a las 4 Cofradías maniseras. El periodista puso mas énfasis en la recuperación de la Vesta en las procesiones que en el hecho de consolidar las cuatro hermandades pero hay que reconocer que el artículo nos dio visibilidad en aquel momento y sirvió para que los maniseros pudieran conocer a través de la prensa escrita (única en aquel momento) la recuperación de la Semana Santa Manisera.

    La fotografía con la que se ilustra la noticia plasma a la Cofradía de Jesús Nazareno de Valencia (Semana Santa Marinera), un detalle que evidentemente solo es captado por un manisero. Seguramente la falta de recursos gráficos de la Semana Santa Manisera en el diario Levante-EMV era patente en ese momento.

Francisco Gimeno Miñana

 

miércoles, 4 de mayo de 2022

75 años Hermandad Soledad

75 AÑOS HERMANDAD VIRGEN DE LA SOLEDAD Y JESÚS DEL GRAN PODER (1945-2020)


En ocasiones miramos atrás y cuando vemos que hemos caminado 75 años son varias las sensaciones que se agolpan, satisfacción por el camino recorrido, alegría por todo lo que hemos hecho, tristeza por aquellos que empezaron y ya no están entre nosotros y esperanza porque entendemos que podemos seguir caminando muchos años más, aún quedan muchos proyectos por realizar y que ayudaran al fin de la Hermandad.




El año 1945 es clave en la historia que contamos, el año que la Hermandad de la Soledad comienza su andadura. Una hermandad nueva, que asumía la devoción por la Virgen de la Soledad en Manises, con cientos de años. Con una vesta compuesta por capucho, capa, cíngulo y botonadura de la túnica, de color negro, símbolo del luto de la Virgen y la túnica y guantes blancos símbolo de la pureza de María, teniendo la particularidad de tener doble capa ya que el día de Resurrección procesionaban con la capa blanca y todo rematado por el escudo, metálico en aquel momento, de la Hermandad en el capucho y el báculo, una vara rematada por el escudo de la Hermandad (la Cruz con el sudario rodeado de una corona de espinas). El primer Hermano Mayor fue Don Jose Royo Montaner, en 1947 se aprobarían los estatutos canónicos de la Hermandad y se confeccionaría el Guión-Estandarte, en 1948 el matrimonio Adela Gomez y Jesus Jose Escobar Folgado sufragarían la imagen de Jesus del Gran Poder siendo la primera hermandad manisera en tener dos pasos (un Cristo y una Virgen), en 1960 se confeccionó el manto largo de la Virgen de la Soledad, en 1974 se hizo el altar de cerámica de la Virgen de la Soledad en la Iglesia de San Juan Bautista, impulsado por Adela Gómez y Josefina Botet. 


Pero como en todo camino, hubo una parada. De 1978 a 1990 no hubo vestas en la Semana Santa Manisera. La tradición que respaldaba la devoción por la Virgen de la Soledad impulsó a un pequeño grupo de hermanos (Francisco Gimeno Botet, Angel Coll Belenguer, Jose Luis Soler Mico y Domingo Molina Ajenjo) a seguir presentes en la Semana Santa, y la Virgen de la Soledad siguió procesionando delante del Santo Sepulcro el Viernes Santo y en el Encuentro de Resurrección. Y en 1988 volvió a procesionar la imagen de Jesús del Gran Poder, en 1990 se sacó del baúl del olvido el Estandarte de la Hermandad para que precediera de nuevo a la Virgen de la Soledad, y en 1991 las primeras vestas en salir en el Santo entierro fueron las de la Hermandad, acompañando a la Virgen de la Soledad y en 1995 pudimos volver a reorganizar la Hermandad definitivamente. 


En 1996, los hermanos de la Soledad asumieron la organización y desarrollo del Acto del Descendimiento y en 1998 se realizó el primer Encuentro Doloroso. 


Una larga lista de acontecimientos y fechas que han marcado la vida de nuestra Hermandad y han hecho que desde 1945 demos testimonio público de nuestra FE. Y para conseguir este objetivo, hoy la Hermandad cuenta con una banda de tambores, los grupos de portadores de cada Paso, las Camareras de la Virgen, los hermanos colaboradores, los personajes bíblicos y las vestas.


El agradecimiento de la Hermandad a todas las personas que han formado y forman parte de nuestra filas de hermanos, nuestro respeto por los hermanos fundadores y nuestro permanente reconocimiento hacia todos los maniseros que con su apoyo han hecho posible esta andadura de tantos años. 


Que la vivencia de esta Semana Santa acrecente nuestra Fe, fortalezca nuestras creencias y permita que seamos catequesis para todos los que nos vean procesionar.


Francisco Gimeno Miñana


(artículo publicado en el Libro-Programa de la Semana Santa Manisera 2022, aunque allí no esta firmado)

miércoles, 27 de abril de 2022

Encuentro Doloroso 2022

 



Hay fotografías y fotografías en la vida de una persona. Las hay que únicamente captan una imagen y nada más, las hay que van más allá y captan mucho más. En esta fotografía estoy con Chelo, mi mujer. No soy muy dado a publicar fotografías particulares, pero esta me ha parecido muy buena. Los dos con la Virgen de la Soledad, después del Encuentro Doloroso que por razones de lluvia tuvo que celebrarse en el interior de la Iglesia de San Juan Bautista el Miércoles 13 de abril de 2022. El Encuentro empezó a las 21 horas y recoge el momento en el que Jesús cargado con la Cruz camino del Calvario se encuentra con su Madre. 

martes, 5 de mayo de 2020

Las Imágenes Procesionales por F.Gimeno Miñana


LAS IMAGENES PROCESIONALES

 La función de las imágenes dentro de la Iglesia siempre ha estado rodeada de discusiones, unos creían en el valor de los iconos como medio para favorecer la devoción y otros pensaban que se corria el riesgo de que estos ocuparan el lugar de la Palabra y se tomase la imagen como la divinidad misma. Esta situación movió a la Iglesia a precisar como debían ser las imágenes, intentando evitar los extremos de la iconoclastía y la idolatría.

  El Concilio de Trento (1545-1564), con destacada participación de teólogos españoles, precisó una posición claramente favorable a la utilización de las imágenes, pero se advertía que no se adoraba al icono, que éste únicamente servía para favorecer la comprensión de la Doctrina.

  Por es, en Manises, en el año 1994, recogiendo la tradición de nuestros padres, la tradición de un pueblo, intentamos esa manifestación de religiosidad popular, en definitiva esa manifestación de fe que supone cada procesión en la Semana Santa. Me pregunto: ¿cuánta gente conseguiremos que se acerque por unos momentos a Dios hecho hombre, al pasar Jesús Flagelado o Jesús cargado con la cruz?. Aunque sea uno solamente, debemos sentirnos satisfechos porque Jesús no vino a por las ovejas del rebaño únicamente; vino a por esa oveja de la parábola que se desvió en un momento de la vida.

  Y es grata, la manifestación que como pueblo estaremos haciendo al seguir la tradición de nuestros antepasados que está ligada a la tradición de la Parroquia Madre de Manises. Porque para romper una tradición hace falta el vacio de dos generaciones y por fortuna una generación ha sustituido a la otra, siguiendo la cadena que empezaron en 1944 nuestras Hermandades y más atrás en el tiempo, nuestro querido párroco Monseñor Aviñó y su Cofradía del Santo Entierro y hace ya siglos la Cofradía de la Sangre.

  Porque ya hemos perdido demasiadas tradiciones, porque la tradición es el sustento de un pueblo, porque estamos dentro de la tradición de una Nación, España, y porque como cristianos nuestro deber es celebrar la Semana Santa y como españoles debemos añadirle el toque de la tradición popular.

Francisco Gimeno Miñana


(artículo publicado en el Libro-Programa de la Semana Santa Manisera de 1994)

domingo, 16 de febrero de 2020

miércoles, 1 de marzo de 2017

25 años de la Junta de Hermandades

                     
 Caminando desde hace 25 años


Escribiendo estas líneas, se agolpan los recuerdos de veinticinco años desde que se refunda la Junta de Hermandades (en 1992) hasta nuestros días, recuerdos de personas, de procesiones, de hitos, de logros, de alegrías y de algún desencuentro ocasional, que en estos veinticinco años haberlos los ha habido puntualmente pero han servido para que crezcamos aún más como grupo y como personas en valores y en la FÉ.


Nos propusimos recuperar los actos de la Semana Santa Manisera y así lo hemos hecho; nos propusimos hacer de cada acto una catequesis y así lo hemos intentando y ese ha sido nuestro espíritu en cada uno de los actos que hemos ido recuperando o incorporando en estos veinticinco años; nos propusimos recuperar las Hermandades y casi lo hemos conseguido, nos ha faltado la del Cristo del Salvador; nos propusimos recuperar las vestas y es un hecho palpable cada Semana Santa. 


Fotografía realizada en la Casa Residencia San Francisco y San Vicente tras el Encuentro Glorioso del año 1993. Realizada por Gracia Morant. Propiedad Fco. Gimeno Miñana

Los primeros años fueron apasionantes, mucha ilusión y mucho por hacer. Se consiguió que todos los pasos (Virgen de la Esperanza, Flagelación del Señor, Ecce-Homo, Jesús del Gran Poder, Virgen de la Soledad, Calvario del Ave Maria y Santo Sepulcro) volvieran a procesionar, se realizaron cambios en el orden del Santo Entierro, abriendo dicha Procesión la Virgen de la Esperanza en lugar de la Flagelación, se consiguió recuperar en unos casos las procesiones de cada Hermandad, en otros se incorporaron nuevos actos como el Encuentro Doloroso o la Procesión del Silencio, cada paso que se daba era con un objetivo y un sentido catequético.


En 1993 se organizó una Conferencia sobre la Sabana Santa en la Iglesia San Juan Bautista, en 1994 se organizó una exposición en el Patronato de Acción Social, a la que siguió otra en 1995 en la Parroquia del Inmaculado Corazón de Maria, en 1996 en el Patronato de Acción Social también, en 1998 en el Patronato de nuevo se organizó una exposición sobre Tierra Santa y en 2007 en la Casa de Cultura sobre el Santo Cáliz, ambas preparadas y montadas por Carlos Sanchis; y como no, en 2008 en la Iglesia San Juan Bta, la Exposición Diocesana, con la participación de treinta poblaciones con pasos, estandartes, trajes, fotografías y demás objetos de las Cofradías; y en los últimos años en la Capilla de la Comunión de la Iglesia San Juan Bta se exponen las imágenes de la Semana Santa junto a trajes y estandartes. A través de estas charlas y exposiciones siempre hemos querido dar a conocer las Hermandades, que son, que hacen y quienes las forman.


Uno de los actos introducidos durante estos años es el Pregón de la Semana Santa Manisera, que se instituyó en 1998, y que alternativamente se ha hecho en el Auditorio Germanías y la Iglesia San Juan Bautista, teniendo el honor de tener magníficos pregoneros , entre otros a Francisco Sanchis Grau, Paloma Gomez Borrero, Don Angel Saneugenio, Don Vicente Carcel Ortí, Don Arturo Llin Cháfer, Jose Ricardo Miquel, Jose Luis de Tomas Garcia, Francisco Borras Sanchis, Maria Jose Mora Devis, Mariano Miquel Marticorena, Jose Maria Hurtado Rios y Francisco Tos Viala. Y junto al Pregón, la Distinción Especial de la Semana Santa que ha reconocido el trabajo y labor de las personas hacia la Semana Santa Manisera, Rafael Catala, Jose Mª Moreno, Angel Coll, Rafael Lahuerta, Jose Enrique Sanchis, Francisco Gimeno Botet, Vicente Garcia Ortega, Juan Faus, Paco Campos, Salvador Sanchis Soler, Vicente Folgado Guna, Chelo Garcia Martinez, Francisco Javier Perez Saiz y Francisco Gimeno Miñana, entre otros.


También han ido apareciendo nuevas imágenes y nuevos pasos como el Cristo de las Misericordias y la Vera Cruz, mejoras en los pasos como el Palio de la Virgen de la Esperanza o la introducción de la cerámica en los pasos, pasos que se han vuelto a portar a hombros como la Virgen de la Soledad o Jesus del Gran Poder,  consolidación del grupo de portadores del Santo Sepulcro, restauraciones de la imagen de Jesús Resucitado y la realización de una peana para dicha imagen.


Mención en estas líneas merece la integración de la Semana Santa Manisera en la Junta Diocesana de Hermandades y Cofradías de Semana Santa en el año 1994, cuya primera participación en la exposición y procesión que se organizó en Benifaió. Desde ese año Manises ha estado presente en todas las exposiciones y procesiones diocesanas, destacando que en el año 2008 se realizó la Exposición Diocesana en la Iglesia San Juan Bautista de Manises y la Procesión Diocesana en Manises, con la participación de cuatro mil personas, todo un referente de estos veinticinco últimos años de la Semana Santa Manisera. No seria justo dejar de nombrar a la Hermandad del Ecce-Homo de Paterna con la que nos ha unido unos lazos intensos y con la que hemos colaborado activamente.


Como podemos comprobar son muchas las cosas que deberíamos escribir pero limitado el espacio, por ello nuestro recuerdo y agradecimiento a la Sociedad Musical La Artística Manisense que desinteresadamente ha participado en la Solemne Procesión del Santo Entierro durante todos estos años, al Ayuntamiento de Manises quien a través de sus distintos departamentos municipales siempre ha colaborado con nuestros actos, a las personas que han formado parte la Semana Santa Manisera en estos años, a los que han formado la Junta de Hermandades, a los presidentes de la misma (Rafael Catala, Francisco Gimeno, Vicente Vilar, Jesús Alcacer y Francisco Javier Perez Saiz), a los Consiliarios que nos han guiado los pasos de la Junta en estos 25 años (Don Arturo Llin, Don Valentin Peñarrocha y Don Pablo Tos) y a todos los sacerdotes que también han estado con nosotros desde las distintas Parroquias de Manises.


Hemos cumplido veinticinco años de la refundación y por delante aún tenemos retos y objetivos que lograr, metas a las que llegar, siempre desde nuestra FÉ, desde el Evangelio y desde nuestro compromiso como cristianos que celebran la Pasión, Muerte y sobre todo Resurrección de Jesús de Nazaret en las Hermandades de La Flagelación del Señor (els rojos), Santo Sepulcro y Caballeros del Santo Entierro (els morats), Virgen de la Soledad y Jesús del Gran Poder (els negres) y Nuestro Padre Jesús de las Misericordias y María Santísima de la Esperanza de los Desamparados (els verds).


Francisco Gimeno Miñana


(artículo publicado en el Programa de la Semana Santa Manisera del año 2017)


miércoles, 19 de febrero de 2014

Encuentro Doloroso en Manises

ENCUENTRO DOLOROSO MANISES

El reloj de la Iglesia de San Juan Bautista marca las nueve y cuarto de la noche, de un día no cualquiera, es Miércoles Santo. El invierno ya lejano, la primavera que se respira, el leve recuerdo de las hojas secas ante la visión de árboles frondosos, el vestir de los maniseros propio del calendario, son testimonios de que empieza todo un ritual, una ceremonia popular, una liturgia callejera, una tradición que año tras año se repite para hacer posible el Encuentro Doloroso entre Nuestra Señora de la Soledad y Nuestro  Padre Jesús del Gran Poder.

Los primeros penitentes empiezan a mover, los capirotes verdes acompasan su movimiento al son del tambor. En orden riguroso, solemne, precedidos de su Estandarte con el rostro del Cristo de las Misericordias, los hermanos de la Esperanza van dejando atrás la Plaza de la Iglesia, encaminándose por la calle Mayor, hacia la calle Obispo Soler. Los hermanos de la Soledad formados están, el color negro inunda el templo, es el color solemne, el de las grandes ocasiones, es el negro elegante de una celebración sino única si peculiar. Nuestra Señora de la Soledad, regia, cercana, en el pasillo de la Iglesia elevada por sus catorce portadores, observando como a un gesto del hermano canastilla van colocándose el capuchón sus cofrades, cogiendo una posición que ya no abandonaran hasta que vuelvan a entrar en la misma Iglesia. Se oye una corneta, es la indicación que la Hermandad va a salir, suenan los tambores y el veterano Estandarte de la Hermandad inicia la Procesión, le siguen los estandartes marianos, la banda de cornetas y tambores, los hermanos de la Soledad y la Virgen, con sus portadores, las camareras de la Virgen y en la Plaza espera la Banda de Música, que interpreta el Himno Nacional anunciando que la Soledad está de nuevo en la calle, va a recorrer Manises, para anunciar a todos que su Hijo está sufriendo y va a morir para salvarnos a todos. Con paso firme y ordenado, la Virgen de la Soledad encara la calle Mayor, se oyen los sones de “Caridad del Guadalquivir”, la música empuja a los portadores y la Virgen va firme y segura. 


      A su vez los tambores de la Flagelación y el Sepulcro dan a entender que la otra procesión ya marcha, se oye las notas de la Saeta, la música de los versos de Machado “Quien me presta una escalera, para subir al madero, a quitarle los clavos, a Jesús el Nazareno. La Saeta el Cantar al Cristo de los Gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar...... y sale a la plaza de la Iglesia la imagen de Jesús del Gran Poder, precedido por la Cruz Guía de la Soledad, mostrando un magnifico porte, con sus voluntariosos portadores, con la carga de la cruz, de una cruz que somos todos, que apoya sobre sus hombros y sin vacilar tira adelante, es el Gran Poder dicen unos, es el Nazareno, es el Gran Llover, el que todo lo puede, al que estamos rogando y rezando, al que le contamos nuestras penas y al que le agradecemos nuestras alegrías, es el Cristo que ampara a todos los hermanos de la Soledad, el que bajamos con esfuerzo y subimos con dificultad, al que llevamos con sudor y cansancio, es el Cristo que centra nuestras historias y anécdotas junto a la Soledad. 

Y de esta forma los dos séquitos recorren la cuna de la cerámica para encontrarse delante del Ayuntamiento. Parón forzoso, el dolor le impide caminar a Maria, la amargura de ver como sufre su Hijo hace que los portadores suspendan la marcha, cuantas madres maniseras se estarán viendo reflejadas en este instante, cuantas mujeres estarán haciendo suyo ese dolor en ese momento. Sin ayuda y sin fuerzas, aunque exhausto por el esfuerzo inhumano, el Gran Poder aún tiene aliento para consolar a su Madre, que gran ejemplo para todos, para los hermanos de la Soledad, para los hermanos de la Esperanza, para los cofrades del Santo Sepulcro y para los miembros de la Flagelación, que le acompañan y desde la pequeñez e impotencia quieren que el Gran Poder haga su trayecto sintiendo el amor y Fe en El y en su mensaje. De repente, dos voces rompen el silencio del momento. Que bella lectura, una voz masculina, otra femenina, y la Virgen de la Soledad comienza a acercarse, la corneta toca silencio e impone que en tan crucial instante no haya mas protagonistas que Maria y su Hijo Jesús, el corneta colorado por el esfuerzo, imbuido de la emoción acaba sus notas para que un gran estruendo anuncie que se han encontrado en el camino del Golgota y ver la reverencia de la Soledad ante el Gran Poder, que como Rey que es es elevado por encima de todos.

En ese momento................ las cuatro hermandades juntas, como siempre han ido, vuelven a marchar por las calles del centro histórico, recorriendo aquellas vías que vieron nacer nuestra Semana Santa Manisera, saboreando la Manises de siempre, la que guarda la esencia de sus gentes. Rojos, morados, verdes y negros en armónica formación acompañan al Gran Poder y a la Soledad en ese camino final, que volverá a tener gran emoción cuando el Nazareno entrando de cara a la Plaza de la Iglesia se despida de su Madre que ve como se le va el Hijo y llama a todos los maniseros a que ayuden a Maria, la acompañen y la consuelen.

FRANCISCO GIMENO MIÑANA

sábado, 15 de febrero de 2014

Acto del Descendimiento, de Francisco Gimeno Miñana.


DESCENDIMIENTO DE MANISES

         Esta es una de las tradiciones populares maniseras, que afortunadamente sigue perdurando entre nosotros, y no obstante los años transcurridos y los afanes de novedades que en muchos órdenes de la vida hemos visto, lo cierto es que el Sermón del Descendimiento sigue manteniéndose “como la perla en su concha”, con toda la pureza de su representación, con ese emotivo cuadro plástico, lleno de unción y fervor, que todos los años presenciamos en los atardeceres del Viernes Santo, en nuestro Templo Parroquial de San Juan Bautista, totalmente lleno de fieles, mientras el Padre Predicador nos va llevando al momento cumbre de la Redención humana, tras de lo cual se produce el acto que todos esperamos y que él nos va detallando con emotiva narración.”  (Artículo José Mª Moreno Royo en Programa de Semana Santa 1975)

         Así describía el Cronista Oficial e Hijo Predilecto de Manises un Acto que ha sabido adaptarse a los tiempos. Año tras año, la tarde de Viernes Santo, tras los Oficios Litúrgicos y momentos antes de la Solemne Procesión del Santo Entierro, se realiza en la Iglesia Parroquial San Juan Bautista de Manises, el descendimiento de la imagen de Cristo Crucificado, en la advocación de Cristo del Salvador, tras haber escuchado el Sermón de la 7 Palabras.

ANTECEDENTES HISTORICOS

         Este Acto, entre la liturgia y el teatro religioso medieval del Reino de Valencia es a partir del Concilio de Trento (1545-1563) cuando se potencia definitivamente la costumbre de representar esta escena de forma autónoma y sin estar enmarcada dentro de una dramatización general de la Pasión de Nuestro Señor, hecho que ocurre del mismo modo con lavatorios de pies, encuentros de imágenes, etc. La intención, fundamentalmente catequizadora, era la de mostrar de forma sencilla los hechos narrados en los Evangelios, para que el pueblo pudiera revivirlos, e incluso participar directamente en ellos, siempre con un lenguaje de gestos simbólicos. Al menos a este período corresponden las primeras ceremonias ya consolidadas de que tenemos constancia documental.. Con el convencimiento que su antigüedad en Manises se remonta varios siglos, encontramos los primeros datos escritos y fechados, en el siglo XIX, cuando el manisero Don Silvestre Arenes Bellver deja las rentas de una casa de su propiedad, sita en la calle del Angel nº 8, para sufragar los gastos que ocasionara el Acto del Descendimiento. Este Acto debió estar complementado con un texto cantado y con música que no ha llegado hasta nuestros días.

         Realizado hasta mitad del siglo XX por los sacerdotes de la Parroquia San Juan Bautista, ha sido posteriormente realizado por diversas Asociaciones, Cofradías, Hermandades o grupos de feligreses, hasta que el 12 de febrero de 1996, reunida la Junta de Hermandades de la Semana Santa Manisera en el Patronato de Acción Social, se aprueba por unanimidad que los miembros de la Hermandad Virgen de la Soledad fueran los encargados de la preparación, realización y coste si lo hubiere del Acto del Descendimiento, como así vienen haciéndolo desde entonces, cumpliendo con lo acordado.

SERMÓN DE LAS 7 PALABRAS

         Previo al desenclavo y descendimiento del crucificado, un sacerdote o religioso realiza un Sermón, basado en las últimas 7 palabras que Jesucristo dijo en la Cruz antes de morir. Las siete palabras de Cristo en la cruz fueron recopiladas y analizadas en detalle por vez primera por el monje cisterciense Arnaud de Bonneval (+1156) en el siglo XII. A partir de ese momento las consideraciones teológicas o piadosas de esas palabras se multiplican. Pero fue San Roberto Berlarmino (Doctor de la Iglesia, 1542-1621) quién más impulsó su difusión y práctica al escribir el tratado Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la cruz

1.- Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. Lucas 23, 34
2.- En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso. Lucas 23, 39-43
3.- ¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!. Juan 19, 25-27
4.- Elí, Elí, ¿lama sabactani?....Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?. Mateo 27, 45-47  y  Marcos 15, 33-35
5.- ¡Tengo sed!. Juan 19, 28-29
6.- Todo está consumado. Juan 19, 30
7.- ¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!. Lucas 23, 46


DESCENDIMIENTO

En el Altar Mayor de la Iglesia de San Juan Bautista, sobre la mesa desnuda, queda fijado el Cristo del Salvador, imagen de tamaño natural y articulada, tallada en madera de pino, con una altura de 1’65 m, con un coste de 8000 pesetas (48 euros), sufragada por el matrimonio Salvador Mestre Prats-Sacramento Vilar Arenes y realizada por el escultor Don José Martínez Solaz con la característica de ser una imagen articulada en los hombros para desclavarle las manos y bajar los brazos. A los pies del altar se sitúa Nuestra Señora de la Soledad (imagen de Alfonso Gabino realizada en 1943), presenciando la escena, acompañando a su Hijo en el momento de su muerte.

Acompañados de un silencio penetrante, sobrecogedor, capaz de transmitir y hablar, con la Iglesia llena de fieles, los miembros de la Hermandad Virgen de la Soledad y Jesús del Gran Poder, representando a José de Arimatea, Nicodemo, la Virgen y San Juan. Tras la muerte de Jesús, José de Arimatea, hombre rico e ilustre, seguidor clandestino de Jesús, miembro del tribunal supremo de los judíos y decurión del Imperio Romano; pidió a Pilato el Cuerpo de Jesús para poder enterrarlo en un sepelio de su propiedad.

Una vez obtenido el permiso, José de Arimatea acordó con Nicodemo, un rico fariseo, maestro en Israel y miembro del Sanedrín; ir al Gólgota a bajar a Jesús de la Cruz. Allí se encontraban Juan Evangelista, el discípulo más amado por Jesús, la Virgen María, María Magdalena y María de Cleofás que contemplaban el cuerpo muerto de Nuestro Señor Jesús. Nicodemo, Juan y José de Arimatea colocaron una escalera detrás de la Cruz. Subieron con unos lienzos y ataron el Cuerpo de Jesús por debajo de los brazos y de las rodillas al tronco de la Cruz. Entonces, fueron arrancando los clavos, martilleándolos por detrás. Los clavos salieron fácilmente debido a las grandes heridas que le habían provocado a Jesús. Una vez retirado el clavo izquierdo dejaron descender ese brazo suavemente sobre el cuerpo. Apoyado el brazo izquierdo, realizaron la misma operación con el brazo derecho de Jesús.

    Una vez liberados los brazos, Nicodemo, Juan y José de Arimatea llevaron la escalera a la parte delante de la Cruz, la apoyaron casi recta y muy próxima a Jesús. Desataron el lienzo de la parte superior y lo colgaron a uno de los ganchos que habían colocado previamente en la escalera. Una vez sujeto el primer lienzo, repitieron el proceso con los demás. Poco a poco fueron descendiendo el Cuerpo por la escalera hasta que estuvo al alcance de sus brazos.

    Habiendo descendido del todo el Santo Cuerpo, lo envolvieron desde las rodillas hasta la cintura y lo pusieron en los brazos de su Madre, llena de dolor y de amor. 

    Los hermanos de la Soledad imitando a aquellos buenos hombres, vestidos con la túnica blanca propia de la Cofradía, ayudados de dos escaleras y un sudario, con la solemnidad requerida por el momento, bajan de la Cruz la imagen de Jesús crucificado, pausando los movimientos, tras los conmovedores golpes sobre el madero para quitar los clavos de la mano y pies de la imagen del Redentor, lo que acrecientan, aún mas si cabe, el dramatismo del momento. Una vez desclavado, el silencio es total y absoluto; la tarde está declinando, se coloca a los pies del Altar Mayor la imagen del Salvador y los fieles acuden a besar los pies del Cristo. Mientras, la Cruz se ha quedado desnuda con la única compañía del sudario y ya se empieza a escuchar los sones desgarradores de los tambores de las Hermandades que anuncian la inminente salida de la Solemne Procesión del Santo Entierro.

Texto: Francisco Gimeno Miñana

Fotografías: Archivo F.G.M

domingo, 19 de septiembre de 2010

Francisco Gimeno Botet, Distinguido Semana Santa Manisera 2010

    Francisco Gimeno Botet, nacido el 25 de enero de 1944, en la Ciudad de Manises, hijo de Francisco y Josefina, casado con Encarnación Miñana y padre de tres hijos (Paco, Amadeo y Jaime), es una persona vinculada a la Semana Santa Manisera, a través de la Hermandad Virgen de la Soledad y Jesús del Gran Poder “els negres”, desde bien pequeño, vinculación que con el transcurrir de los años ha ido creciendo de una manera muy intensa, llegando a ser uno de sus referentes históricos. Su padre, Francisco Gimeno Adrián, fue uno de los fundadores de la Hermandad de la Soledad en 1945, su madre Josefina Botet Nadal, ha sido la encargada de vestir la imagen de la Virgen de la Soledad durante muchísimos años. 


F.Gimeno portando la Virgen de la Soledad
de alegria, derecha .
    Las primeras participaciones de Francisco Gimeno Botet en las procesiones de la Semana Santa Manisera fueron como sayón romano, personaje que entonces era representado por niños, tal y como se hacia con otros personajes como la Verónica, el Nazareno o la Samaritana. 

    Ya en la década de los 60 del S.XX, siendo Hermano Mayor de la Soledad D.Angel Coll Belelnguer, comienza a ejercer diversos cargos de responsabilidad en la Hermandad, incorporándose como representante de la misma en la Junta Central de Hermandades en 1964, la cual no abandonaría hasta 1978, fecha en que se disolvió. En la Junta Central ocupó diferentes vocalías, llegando a ser secretario de la misma, además de uno de sus primeros representantes en la entonces Junta Provincial de Semana Santa de Valencia, y siendo uno de los refundadores de la Junta de Hermandades de la Semana Santa Manisera en 1992. 

    En 1968 sustituye en el cargo de Hermano Mayor de la Soledad a D.Angel Coll Belenguer, cargo que ostentaría hasta 1996. Dentro de su Hermandad ha sido portador de la Virgen de la Soledad, de Jesús del Gran Poder, de la Virgen de la Soledad de alegría y últimamente del Paso de la Vera Cruz, siendo desde finales de los 60 el encargado de quitar el velo a la Virgen en el momento del Encuentro con Jesús Resucitado, responsabilidad que ha realizado cada año desde entonces, aun cuando la lluvia impidió que se hiciera en la calle y se realizara dentro de la Iglesia de San Juan Bautista. 

    En 1979 con la desaparición de las cuatro hermandades formó parte de un grupo de amantes de la Semana Santa y feligreses que se encargó de mantener y coordinar los actos de Semana Santa que siguieron realizándose como el Acto del Descendimiento, Santo Entierro y Encuentro Glorioso, además de propiciar junto a Angel Coll Belenguer, Domingo Molina Ajenjo y José Luis Soler Micó que la Virgen de la Soledad no dejara nunca de procesionar en el Santo Entierro, como lo ha venido haciendo durante casi 500 años en Manises. Desde 1979, primero como parte de un grupo de feligreses y desde 1996 como parte de la Hermandad de la Soledad, ha organizado y realizado el Acto del Descendimiento, en la tarde del Viernes Santo, en la Iglesia de San Juan Bautista, momentos previos a la salida del Santo Entierro, siendo el encargado de dar los golpes a la cruz para extraer los clavos del crucificado, así como el manejo del sudario que permite descolgar la imagen de Cristo; en el año 1998 fue nombrado Caballero del Descendimiento por la Hermandad de la Soledad. 

    Hoy, en el año 2010 sigue siendo parte de la Hermandad de la Soledad, apoyando a las nuevas generaciones que rigen esta hermandad. Francisco Gimeno Botet es por todo esto merecedor de la Distinción Especial de la Semana Santa Manisera del año 2010.

miércoles, 29 de julio de 2009

Entrega Amfora d'Or 2009 a la Semana Santa Manisera


    Ilustrísimo Señor Alcalde de Manises, Don Enrique Crespo Calatrava y Corporación Municipal, Señor Presidente de la Clavaría de las Santas Justa y Rufina, Don Gervasio Belda y miembros de la Clavaría, representantes del Patronato Intermunicipal Francisco Esteve, miembros de las hermandades de la Semana Santa Manisera, maniseras y maniseros, buenas tardes a todos. 

    Comienza la saeta de esta manera: Dijo una voz popular Quien me presta una escalera Para subir al madero Para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno No, no voy a recitarla entera, esta es mi introducción para en nombre de la Hermandad de la Flagelación del Señor, en nombre de la Hermandad del Santo Sepulcro y Caballeros del Santo Entierro, en nombre de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Misericordias y Maria Santísima de la Esperanza y en nombre de la Hermandad Virgen de la Soledad, Jesús del Gran Poder y Caballeros del Descendimiento transmitir nuestro agradecimiento a los Clavarios de las Santas por este reconocimiento publico que viene a impulsar y dar ánimos a todos los que formamos parte de la Semana Santa Manisera. Este es un reconocimiento que lo tendremos siempre presente y del cual ya nos sentimos especialmente orgullosos. Si es nuestra fe cristiana la que nos mueve a pertenecer a cada una de las hermandades y la razón de ser de toda nuestra tradición semanasantera, también es cierto que cada persona se declina por una u otra motivado por la devoción personal a un Cristo o una Virgen, por afinidad personal con los miembros de la cofradía, los menos por el color de la vesta que utilizamos y otros lo somos por una tradición familiar que nos pasa de padres a hijos, heredando la responsabilidad de que nuestra Hermandad salga a la calle año tras año, manteniendo de esa forma la tradición de nuestra Semana Santa y los objetivos fundacionales de las Hermandades. Tres características destacaría de nuestra Semana Santa, una que va ligada a su denominación, Semana Santa pero Manisera, ni mejor ni peor que la de otros pueblos, pero Manisera, como queremos que se conozca, con ese orgullo manisero que tenemos por acentuar nuestras tradiciones y hacerlas siempre con características propias. La segunda, revivir cada Viernes Santo por la noche, la Solemne Procesión del Santo Entierro, el acto publico, religioso o civil, más antiguo de nuestra Ciudad, sobreviviendo desde el siglo XVI, al paso de los siglos por encima de modas, políticas o guerras. Y la tercera, si bien la Semana Santa es fé, es religión, también en Manises es tradición, es la tradición del descenso del Gran Poder, es la tradición de las Camareras de la Esperanza, de las Camareras de la Soledad, es la tradición de la Cruz Guía de la Flagelación, es la tradición de las bandas de cornetas y tambores, es la tradición de los personajes bíblicos, es la tradición de los portadores del Santo Sepulcro, es la tradición del Acto del Descendimiento, es la tradición del Encuentro Glorioso y la retirada del velo de la Virgen, es la tradición impregnada por el paso de los años que rojos, morados, verdes y negros han hecho posible gracias al esfuerzo de miles de maniseros y maniseras que han pasado por las filas de cada Hermandad. Intentar nombrar a las personas que han hecho posible todo esto, seria interminable, pero vaya desde aquí el recuerdo a todas aquellas familias, a todas aquellas personas, a todos aquellos sacerdotes, que lucharon para que la Semana Santa Manisera se desarrollara, perviviera y volviera a florecer para hoy poder ser dignos merecedores de este reconocimiento. 

    Ya por ultimo, nuestra enhorabuena al Patronato Intermunicipal Francisco Esteve por su Amfora d’Or, reconocimiento a la extraordinaria labor que realizan las familias, los profesionales y los Ayuntamientos de Manises, Paterna y Quart, y nuestro reiterado agradecimiento a cada uno de los clavarios de las Santas y a su Presidente por haber elegido a la Semana Santa Manisera para ser merecedora de una de las Amfora d’Or 2009. 

    
    Termina la Saeta diciendo: No puedo cantar ni quiero A ese Jesús del madero Sino al que anduvo en la mar Gracias a todos y buenas noches.

(Palabras pronunciadas por Francisco Gimeno Miñana, Hermano Mayor de la Hdad Virgen de la Soledad y Jesus del Gran Poder, en nombre de las Hermandades de la Semana Santa Manisera en agradecimiento por el Amfora d'Or 2009 por parte de la Clavaría de las Santas Justa y Rufina, en el Auditorio Germanias, el martes 14 de julio de 2009)

domingo, 5 de octubre de 2008



NOTA DE PRENSA


"Por primera vez una imagen de la Semana Santa Manisera recorre las calles del barrio San Francisco. La procesión de Jesús del Gran Poder atrae a numerosos vecinos que la siguen en un recorrido de dos horas de duración".


Paso de Jesús del Gran Poder en el Barrio San Francisco, de Manises.
Año 2008
Anoche por primera vez una imagen de la Semana Santa Manisera, la de Jesús del Gran Poder, recorrió las calles del barrio de San Francisco en una procesión que dio inicio a las 21.30 h. y que abrió la hermandad de la Santa Faz de Torrent.

Anteriormente, los vecinos del barrio San Francisco sólo habían podido disfrutar en sus calles del acto de Via Crucis. Esta vez, “mucha gente, más que otros años, ha salido a la calle a ver la procesión, arropando los actos de la Semana Santa Manisera y participando de ellos”, afirma agradecido el Hermano Mayor de la Hermandad de la Soledad de Manises, Francisco Gimeno Miñana, una cofradía que se conoce en el municipio con el nombre de "Els Negres" por el color predominante en sus vestas.

En un recorrido de dos horas de duración, que abrió la Hermandad de la Santa Faz de Torrent, el itinerario partió de la iglesia de San Francisco y comprendió las calles Les Simetes, Ángel Nadal, Juan Villar Arenes, Jose Mª Pla, José Soler Zorrilla, Marcos Vilar, Alboraya, Ángel Nadal, Juan Pla Gimeno y Fray Salvador Mollar, hasta poner el punto y final de nuevo en el templo de San Francisco.

Las Hermandades de la Flagelación del Señor y del Santo Sepulcro de Manises siguieron a los cofrades de Torrent. Els Negres, titulares de la imagen de Jesús del Gran Poder, cerraron el solemne acto, al que también asistieron el Presidente de Junta Central y la Reina del Encuentro de Torrent, así como una numerosa representación de las hermandades de Torrent y Manises.

Los actos de la Semana Santa en Manises continuarán mañana DOMINGO, 16 DE MARZO a las 11 h. con la Procesión de Ramos, desde la Capelleta de Sant Antoni, por la calle Sagrario, Obispo Soler, Mayor hasta la Iglesia de San Juan Bautista. A continuación habrá una visita al retablo de la Virgen de la Soledad, en la calle de su mismo nombre.



Manises, sábado 15 de marzo de 2008
Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Manises