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sábado, 23 de mayo de 2026

¿Quién alzará el "Crit del Palleter" en Manises?

 

El 23 de mayo de 1808, un humilde vendedor de pajuelas de azufre (utilizadas para encender el fuego) llamado Vicente Doménech, “el Palleter”, protagonizó en Valencia uno de los actos de dignidad popular más recordados de nuestra historia. Armado únicamente con su voz, enarbolando como bandera un trozo de tela con una estampa de la “Mare de Deu dels Desamparats” y la firme convicción de defender su tierra, declaró la guerra a Napoleón. Aquel grito no fue un acto de locura; fue la rebelión de la sociedad civil frente al olvido, el sometimiento y la injusticia de unos gobernantes que miraban hacia otro lado.


    Más de dos siglos después y salvando las distancias históricas, nuestro municipio padece un silencioso letargo institucional que exige, de manera urgente, que alguien vuelva a alzar la voz en defensa de lo nuestro.


  ¿Quién encarnará, hoy, el espíritu del Palleter en Manises?. La parálisis institucional que vive el municipio empieza a ser insostenible. Mientras el equipo de gobierno actual lidia con la incertidumbre política y los complejos relevos en la alcaldía tras los problemas de salud del actual alcalde, la gestión del día a día se resiente. Los pactos de despacho parecen pesar más que las soluciones reales para los vecinos, convirtiendo la gobernabilidad en un tablero de ajedrez donde la ciudadanía es la única que pierde posiciones.


    Hay que exigir de una vez por todas la finalización de las infraestructuras pendientes. No podemos permitir que Manises caiga en la desidia política por culpa de los intereses partidistas de cara al cierre del mandato. Es inaceptable que la mejora de instalaciones municipales se eternice y se conviertan en una permanente molestia para los maniseros. También hace falta ese grito de rebeldía para defender nuestra identidad: la cerámica tradicional y nuestros artesanos locales, que luchan día a día por sobrevivir frente a la globalización y la falta de un apoyo institucional verdaderamente transformador.


    El Palleter nos enseñó que el tamaño del gigante no importa cuando la causa es justa. No podemos resignarnos a tratar Manises como un municipio de segunda, conformándonos con parches en lugar de soluciones reales para la movilidad, la seguridad y los servicios públicos. El "Crit" hoy no se dirige contra un ejército extranjero; se dirige contra la ineficacia y la burocracia que asfixia nuestros servicios esenciales.


    A esto se suma un preocupante blindaje institucional. La oposición ha denunciado públicamente episodios de opacidad y censura en la comunicación municipal y el acceso a los expedientes. Una democracia local sana exige paredes de cristal, debate abierto y escucha activa, no el bloqueo de los canales donde el vecino expresa sus quejas legítimas. El Palleter nos demostró que el poder emana del pueblo, y resulta contradictorio que un gobierno que se autodefine como progresista cierre las ventanas a la fiscalización ciudadana.


    Los vecinos de Manises no necesitamos un líder supremo, pero sí necesitamos despertar de la apatía, acudir a los plenos, informarnos mediante la prensa y exigir a nuestros representantes que dejen a un lado los cálculos electorales. Es hora de romper el silencio y recordarles que están ahí para servir al pueblo, no para servirse de él. Es hora de que las asociaciones, los comercios y la ciudadanía en general recuperemos el orgullo local. Debemos exigir con firmeza lo que por derecho nos corresponde. El silencio solo beneficia a quienes prefieren una ciudadanía sumisa. Es el momento de hablar alto y claro.


¡¡ Vixca Manises y vixca la gent treballadora

que alça esta ciutat tots els dies!!


Francisco Gimeno Miñana

23 de mayo de 2026



domingo, 1 de marzo de 2026

Manises pecadora

                        MANISES PECADORA


Pecado, sinónimo de falta, enfocado en la responsabilidad y libertad de cada persona si es individual, y si la culpabilidad recae sobre un grupo por acciones maliciosas y cooperativas que perjudican a la sociedad será un pecado colectivo. 


Amigo lector, la época de la inmediatez que vivimos o la rapidez informativa de la que disfrutamos con internet, redes sociales y todo un mundo digital a nuestro alcance facilita la detención de pecados colectivos como la re-interpretación histórica en la que los buenos de antes son los malos de ahora. 


Pero quizás haya un pecado colectivo peor, el olvido. Es curioso que una población como Manises con multitud de cualidades, ejemplo de artesanía y laboriosidad tenga en el olvido colectivo un pecado que le consume sin remedio. No solo me refiero al olvido de nuestro patrimonio del que este último año hemos hecho gala derribando la antigua fabrica cerámica de Rosas o hace unos años el Teatro Plus Ultra ante la indiferencia de gran parte de la población y de las autoridades municipales, me refiero al olvido generalizado del que hacemos gala en nuestra esencia como pueblo.


Monolito que estuvo durante decadas al principio de las entradas de la Ciudad. Esta fotografía recoge el que estaba al principio de la Calle Valencia, en el Barrio del Carmen.


Olvidamos quienes somos, cual ha sido nuestra función dentro del Reino de Valencia o de España. La despersonalización de los maniseros  es patente en el cambio de escudo de Manises. Hemos perdido la capacidad de defender la representación que durante tantos años hemos querido los maniseros a través que hemos normalizado y adoptado como propio de cada uno de nosotros con la mayor naturalidad. Lo que ha sido bueno y hemos utilizado para representar las fallas (a través del escudo de la Junta Local Fallera) o la Semana Santa (a través del escudo de la Junta de Hermandades), ahora deja de serlo por indicaciones externas a nuestra población que ni conocen ni quieren saber de nuestras identidad manisera, ¿dónde queda la voz de los maniseros?. 


Ser la Cuna de la cerámica no debiera haber llegado a ser nunca un tópico. En términos actuales Manises muere de éxito. Las nuevas generaciones no hemos asimilado que la cerámica no es, solo, una actividad artesanal o industrial a la que los maniseros nos hemos dedicado durante siglos. Olvidamos que es mucho más, olvidamos que es el gen que llevamos durante cientos de años, es la razón por la que aparecemos como núcleo de población ya que la tierra manisera es adecuada para hacer la arcilla con la que modelar y convertirla en cerámica. Olvidamos que nuestra actividad ha influido en la forma de hacer las casas o de nuestra configuración urbana. Olvidamos que la forma de enfocar los días está basada en la actividad de la cerámica, la forma de relacionarnos con el resto del mundo e incluso la forma de divertirnos o de realizar las fiestas. 


Pecando de bufar en caldo gelat, recalco que Manises y su actividad económica en torno a la cerámica le ha permitido mirar siempre hacia arriba, a ciudades referentes como Valencia, capital de un Reino, de la cual hemos bebido para realizar nuestras fiestas y tradiciones, ejemplo claro lo tenemos en la cabalgata de la cerámica al estilo de la batalla de flores de la feria de julio o el hecho de ser una de las primera poblaciones en tener fallas, hecho histórico sustentado por la presencia de monumentos falleros en 1924 que ya realizan su función irónica, sarcástica e incluso critica, incluso más allá de estos factores Manises tuvo la visión de abrir el termino para la ubicación del Aeropuerto, sabiendo que era una infraestructura con futuro que podía ayudar el desarrollo económico y social de la población, eso si que fue mirar al futuro.


Pero el olvido colectivo se hace patente cuando nuestra Ciudad en un ansia de regeneración, quizás en un ansia de mejorar, quizás en un exceso de información por su permanente contacto con el mundo a través de la exportación cerámica, ha hecho que sus fiestas y tradiciones evolucionen rápidamente e incluso algunas desaparezcan sin que nadie levante un dedo por ellas como en otras poblaciones si que lo pudieran hacer, aferradas a ellas por ser lo único o poco que tienen.


En Manises ya nadie recuerda la Cofradía de San José, grupo de personas encargadas de fomentar la devoción josefina que existió en torno a finales del Siglo XIX-principios del Siglo XX, y que hoy es olvidada porque disfrutamos de once comisiones falleras. 


En Manises ya nadie recuerda la fiesta de la Virgen de la Soledad que se celebraba el último domingo de agosto, organizada por los músicos de La Paz y que venía a fomentar una devocionales mariana arraigada en nuestra Ciudad durante siglos. La aparición en 1945 de la Hermandad de Semana Santa con esa misma advocación, conocida popularmente como “els negres”, recoge ese testigo. 


En Manises ya nadie recuerda aquellas tradiciones pascueras que los niños y jovenes maniseros esperaban, como el de “la masa” en la que anunciando la resurrección aporreaban las puertas de las casas con una maza de madera, obligando a que las mujeres estuvieran prestas y a la espera de que la chiquillería pasase con el fin de evitar un gran daño en la puerta de su casa. Se va olvidando los cohetes de “Gloria” en el que al toque de la Resurrección los hombres tiraban multitud de cohetes como señal de alegría y generaban todo un espectáculo pirotécnico que hemos olvidado.


D. Francisco Gimeno Adrían, alcalde de Manises en 1965, con la Reina de la Cerámica del ese mismo año.


En Manises ya nadie recuerda la figura de la Reina de la Cerámica que representaba a todas las fiestas locales y que tuvo la última en 1977 siendo Doña Maria Mercedes Betoret Sanchis. O ya no recordamos que nuestra Ciudad organizaba unos juegos florales, certamen poético que permitía a los autores locales y foráneos someter su producción en valenciano y castellano al examen del jurado de los Juegos que en 1965 tuvieron su última edición, siendo la última Reina de los Juegos Florales de Manises Doña Amparo Gimeno Botet.  


En Manises ya no recordamos teatros o cines como el de La Paz, el Musical o el Cine Sorolla, los tres en funcionamiento antes de la Guerra Civil (1936-1939). O hemos olvidado que posteriormente y al mismo tiempo había varios teatros y cines que abrían sus puertas, la gente acudía a los mismos y ofrecían una programación teatral y de cine de primer orden. Hablamos del Teatro Patronato (teatro parroquial fundado en 1934), el Plus Ultra, el Rex, el Germanias (el único que ha sobrevivido).


Interior del Cine-Teatro Plus Ultra

Y mucho menos recordamos la fiesta de San Francisco de Asis, una fiesta de vecinos organizada por los maniseros que vivían en la calle Mayor, al igual que la Fiesta de Santa Ana organizada por los vecinos de la calle Monseñor Aviñó, antiguamente denominada Palomares. O la fiesta de los Santos Justo y Pastor realizada por los niños varones (entre 8 y 12 años) y en la que destacan el tabac y la Rosà, un liquido color rojo pálido, perfumado y dulzón que era típico de la fiesta. O la fiesta de Santa Felix organizada por las jovenes solteras maniseras y que recordaban la llegada a Manises de los restos de la santa siciliana. O la fiesta de la Virgen de la Asunción organizada por matrimonios maniseros. O la fiesta de la Virgen de la Cueva Santa, organizada por una gran Cofradía radicada en la Parroquia del Inmaculado Corazón de Maria y que realizaba una multitudinaria peregrinación cada año al santuario de la Cueva Santa en Altura (Castellón). O los Rosarios públicos de octubre que recorrían cada domingo las calles y plazas cantando con melodía popular y propia de Manises.


Grupo de personas de peregrinación a la Cueva Santa desde Manises.


Pero no solo la fiesta y tradición sustenta la personalidad de un pueblo. En el Barrio del Carmen, en Manises, olvidamos quienes son Ramón Nocedal y Amalia Mayo, personas que más allá de estar en el nomenclator urbano, hicieron posible el Colegio-Asilo del Carmen, embrión de uno de los barrios más importante de Manises, con  fuerte personalidad y la actividad dinamizadora de una Parroquia con asociaciones como los Júniors Creu Naixent o la Clavaría de la Virgen Milagrosa; de una Comisión de Falla que dinamiza el Barrio todo el año con actividades, o la Asociación de Vecinos de carácter reivindicativo.


En el pecado está la penitencia, y afortunadamente el olvido siempre se aminora gracias al trabajo de entidades como la Falla El Carmen que publica estas líneas y a la que agradezco el detalle. Nuestra penitencia está marcada, el olvido no puede vencer en Manises y debemos ser conscientes de que Manises es una Ciudad con personalidad propia, distinta y marcada. No olvidemos ni permitamos que nadie lo olvide. Las fallas es un buen método para que nuestra penitencia redima el pecado del olvido. Deseo que las Fallas de 2026 sean las mejores y no olvidemos que hay que vivirlas con gran intensidad.


Francisco Gimeno Miñana


Articulo publicado en el Llibret de la Falla El Carmen, de Manises, del año 2026.

viernes, 18 de julio de 2025

Algunos datos y fechas sobre les Santes Escudelleres.

 ALGUNOS DATOS Y FECHAS SOBRE LES SANTES ESCUDELLERES.


Santas Justa y Rufina benditas

Fieles del pueblo español:

En Manises, patronas queridas,

Os aclaman con fe y devoción.

(Himno a las Santas)


El 12 de agosto de 1925, Su Santidad el Papa Pio XI ratificaba el acuerdo del Ayuntamiento de Manises tomado en sesión de 26 de mayo de 1925 en el que se declaraban Patronas de la Ciudad a las Santas Justa y Rufina.


Retablo actual de las Santas en la calle dedicada a Ellas.
Las conmemoraciones son impulsos que como tal necesita dar un paso desde atrás para poder coger fuerza, de ahí que las conmemoraciones se basen siempre en hechos que aunque pasados, siempre están de actualidad. No ha sido el caso del último centenario celebrado el pasado año 2024 con más pena que gloria, conmemorando los 100 años del título de Ciudad Histórica y Laboriosa, siendo una lastima no haber llegado a todos los rincones de la localidad y no haber planteado esta conmemoración con la amplitud y la grandeza que exigía.



Centrándonos en nuestras Patronas y su importancia en la vida de nuestra Ciudad de Manises daremos unos detalles a tener en cuenta. Los primeros datos sobre las Santas Justa y Rufina nos dicen que fueron hermanas, que vivieron en Sevilla y fueron mártires en el siglo III. Destacar que estaban dedicadas a la alfarería, como refleja la copla popular:


“Santas Justa y Rufina

eran hermanas,

las mejores loceras

que había en Triana”


Ya en 1664, encontramos el dato más antiguo que relaciona Manises con la devoción a las Santas Justa y Rufina. Es la dedicación de una fiesta “ A 19 Mª de Sª, Jª y Rufina, a devoción del Clavario y oficio de pbtro.- Rector”


En el siglo XVIII, encontramos que el 31 de mayo de 1746 el Gremio de Alfareros confecciona una nueva ordenanza y en su capitulo 1 eligen a las Santas como Patronas del mencionado Gremio en sustitución de San Hipolito que lo había sido hasta ese momento. 


Primeramente eligen por Patronas y Abogadas de el Gremio de los Fabricantes de la losa dorada y azul de la Fabrica de la Villa de Manisses, sita en el Reyno de Valencia, una legua de su capital, a las Señoras Santas Justa y Rufina, haciéndoles una Fiesta en cada un año en su dia, o en el que se eligiese mas apropósito, con Misa y Sermón y Prosesión general adornando el Altar de ramos y cera con asistencia de Musica a expensas de dicho Gremio en la que se pueden gastar veinte libras, poco mas o menos, encomendando al Clavario y que el dia de la dicha fiesta asistan el Calvario y demás Oficiales del expresado Gremio en la forma acostumbrada. = Otrosí que al otro día inmediato a la dicha fiesta se celebre un Aniversario por las Almas de los Maestros y Cofrades difuntos asistiendo los que compondrán la Junta de la Promania.” 


La devoción por las Santas creció y en las fabricas se popularizaron los dichos y oraciones a las Santas, como aquella que al cocer una nueva mufla los operarios pedían de la siguiente manera “que les Santes li lleven lo que sobra i li fiquen lo que li falte”. 


De finales del siglo XIX tenemos aquella estrofa de unos Gozos Populares en la que son consideradas Patronas, de hecho, de Manises :


“Manises, su protección

de sus Patronas espera,

y admiradoras quisiera

obtener su bendición.” 


La figura de les Santes Escudelleres adquieren mucha relevancia en la vida local de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX. El 18 de julio de 1895, siendo Cura Párroco de San Juan Bautista Don Jose Catala  Sanchis (párroco desde 1876 a 1917) se fundó el II turno de la Adoración Nocturna y este se puso bajo la devoción a las Santas Justa y Rufina. Con antelación ya había sido rotulada una vía urbana con el nombre de “Santas Justa y Rufina”, manteniéndoselos hoy en día el nombre y la presencia de un retablo cerámico con la imagen de las mismas.


La Fiesta en honor de las Santas adquiere relevancia igualmente. Al amparo de la aparición de la Cabalgata de la Batalla de Flores en la Feria de Julio de Valencia e imitación de la misma, aparece en Manises lo que hoy conocemos como Cabalgata de la Cerámica cuyo primer dato escrito lo encontramos en el Programa del año 1904. 


El Ayuntamiento de la Ciudad recogiendo el sentir del pueblo y la enorme devoción que se profesaba a las Santas, decidió proclamarlas Patronas de la Ciudad de Manises. Era Alcalde en ese momento Don Jose Maria Martinez Aviñó, quien elevó dicho acuerdo a Don Prudencio Melo y Alcalde, Arzobispo de Valencia, quien con fecha de 3 de julio de 1925 lo eleva hasta el Vaticano donde tras pasar por la Sagrada Congregación de Ritos, esta lo eleva el 24 de julio al Papa Pio XI quien el 12 de agosto de 1925 ratifica el acuerdo del Ayuntamiento de Manises que recogía el sentir del Pueblo, Sacerdotes y Corporación Municipal.


Sería al siguiente año cuando las fiestas a las Santas celebrarían este acontecimiento con gran jubilo, contando con la presencia extraordinaria del Obispo Soler tal como especifica la Hoja Parroquial del 18 de julio de 1926:


Lunes 19: Festividad de las Santas Justa y Rufina, Martires, Patronas de nuestra Ciudad. A las 9 Misa de 1ª clase con Tercia solemne y Sermón, en honor de las Santas Patronas. La Misa será de Pontifical, que celebrará nuestro insigne compatricio el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Fray Vicente Soler Royo, Obispo de Citarizo. Por la noche Procesión. Todo a expensas de los fabricantes”
 

Finalizada la Guerra Civil (1936-139) en la que fueron quemadas las imágenes de las Santas Justa y Rufina, encontramos que el mismo año de 1939 se realiza de nuevo la Fiesta durante el mes de julio. Este hecho daría impulso a que en octubre de 1939, con Don Jose Granell Cardo como Cura-Párroco de San Juan Bautista, se bendijera el nuevo Paso de las Santas, cuyas imágenes son obra del escultor Pio Mollá y la parte de orfebrería (anda y Giralda) son del orfebre valenciano Don Agustin Devesa.


El 18 de julio de 1948 se bendijo el retablo de las Santas en la Iglesia San Juan Bautista que seria completado en 1954 con la incorporación de los candelabros y Cruz. 


El 10 de mayo de 1961, siendo Alcalde Don Jose Maria Tadeo Sanchis el Ayuntamiento de Manises declara las Fiestas de las Santas Justa y Rufina como Fiestas Patronales.



En el año 1965 siendo Alcalde Don Francisco Gimeno Adrian se unirían todas las fiestas alrededor del día de las Santas, dando mayor realce y esplendor a las fiestas de julio, surgiendo la figura de la Reina de la Cerámica, siendo Doña Ana María Requena Alpuente la primera persona en ostentar este título. 



       Y a modo de popurrí destacaremos algunas fechas y hechos que en relación con las Santas ha tenido relevancia. En 1987 se retransmitió la Misa de las Santas por TVE desde la Iglesia de San Juan Bautista. En 1993 nacen las Amforas d’Or, como un galardón de la Clavaría para reconocer méritos de los maniseros. En el año 2008 se obtuvo la Declaración de la Cabalgata de la Cerámica como Fiesta de Interés Turístico Autonómico, primera fiesta de Manises en obtener esta calificación.

En septiembre de 2016, siendo Cura Párroco Don Pablo Tos Real, y a propuesta de las Hermandades de la Semana Santa Manisera, las Santas estuvieron presentes en la recepción al Cristo de los Afligidos de Ribarroja como representación de todos los maniseros.


En el año 2024 volvería a ocurrir lo mismo en la Visita de la imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados, encontrándose con las Santas Justa y Rufina el viernes 25 de octubre en la Plaza de la Iglesia cuando la Virgen de los Desamparados iba camino de la Casa de la Hermandad de la Soledad.


Domingo 27 de octubre-2024. Imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados con las Santas en la Iglesia San Juan Bautista.

Aún con estas pinceladas y fechas que dan muestra de la importancia de la figura de las Santas para los maniseros, corremos el peligro de que la sociedad de la inmediatez nos haga ver las figuras de les Santes Escudelleres como lejanas y ajenas. Bajo la falsa premisa en la que se oponen modernidad y tradición las figuras de las Santas pueden quedar relegadas solo para encabezar la organización de la Cabalgata de la Cerámica, es decir algo meramente festivo que solo tengamos presente de 19 de julio en 19 de julio dejando a un lado lo que significan en nuestra personalidad colectiva como creyentes y como maniseros. Espero y deseo que la conmemoración de este centenario sirva para relanzar las figuras de las Santas Justa y Rufina entre los habitantes de la Ciudad de Manises y como antiguamente decían en las fabricas maniseras pero esta vez en relación con este artículo “que les Santes li lleven lo que sobre i li fiquen lo que falta”.



Francisco Gimeno Miñana


Artículo publicado en el Libro-Programa de las Fiestas a las Santas Justa y Rufina del año 2025.